Bensusán sostuvo que la aprobación de la reforma implicará “graves perjuicios de contaminación ambiental” para La Pampa. Señaló que el debate se dio “a espaldas de la sociedad” y cuestionó que no se conocieran con precisión las modificaciones incorporadas. “Estamos discutiendo el futuro del agua en Argentina. Hay que decidir si los intereses de unas pocas provincias estarán por encima del ambiente y del agua de todos”, afirmó.
Por su parte, Kroneberger advirtió que la iniciativa reduce los estándares de protección ambiental y debilita el equilibrio federal en el manejo de un recurso estratégico como el agua dulce. Remarcó que en cuencas como la del Atuel y el Colorado, los glaciares y zonas periglaciares funcionan como un “seguro hídrico” en períodos de escasez. “El agua no reconoce fronteras y lo que se decide aguas arriba impacta en toda la región”, sostuvo.
El legislador también alertó sobre la pérdida de peso técnico del Estado nacional y la relativización de herramientas como el Inventario Nacional de Glaciares, al trasladar definiciones clave a decisiones provinciales caso por caso. Según indicó, esto podría generar conflictos jurídicos y contradecir compromisos ambientales asumidos por la Argentina a nivel internacional.