Néstor "Pipo" Gorosito comenzó formalmente una nueva etapa como entrenador de San Lorenzo, con su primer entrenamiento al frente del plantel profesional en la Ciudad Deportiva.
El ídolo azulgrana regresó a Boedo 22 años después de su primera experiencia como técnico del “Ciclón” y firmó un contrato por 12 meses, en una apuesta de la dirigencia para reordenar al equipo en plena pretemporada.
Gorosito llegó para ocupar el lugar que dejó vacante Gustavo Álvarez, quien se alejó del cargo al inicio de la preparación, y rápidamente tomó contacto con los futbolistas para empezar a marcar los primeros lineamientos de trabajo.
El entrenador estuvo en la Ciudad Deportiva junto a su cuerpo técnico y comenzó a interiorizarse sobre el estado del plantel, las cargas físicas y las necesidades futbolísticas de cara a los próximos compromisos.
La vuelta de Pipo genera un fuerte impacto emocional en el mundo San Lorenzo, ya que se trata de un nombre muy ligado a la historia del club, tanto por su etapa como futbolista como por su anterior paso como entrenador.
En su carrera como jugador, Gorosito fue uno de los grandes referentes del “Ciclón” en los años noventa, con talento, personalidad y un vínculo muy fuerte con los hinchas, que ahora vuelven a verlo en el banco de suplentes.
El desafío inmediato será darle forma al equipo durante la pretemporada y empezar a definir una base titular, en un contexto en el que San Lorenzo necesita recuperar estabilidad después de semanas de cambios internos.
El primer compromiso oficial de esta nueva etapa sería ante Deportivo Riestra, el 17 de julio, por la Copa Argentina.
Con el inicio de los entrenamientos, San Lorenzo puso en marcha una nueva era bajo la conducción de un técnico de la casa, que tendrá la misión de ordenar al plantel, recuperar confianza y devolverle protagonismo al equipo.