Uno de los incendios de mayor magnitud se desarrolló en inmediaciones de Jacinto Arauz, en el cruce de las rutas 1 y 28. En el lugar trabajaron tres cuadrillas de Defensa Civil y colaboró un avión hidrante aportado por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Desde el organismo provincial habían indicado que los focos más cercanos a la localidad quedaron bajo control tras las tareas desplegadas.
El otro foco se originó sobre la ruta provincial 1, cerca de Alpachiri, y fue sofocado mediante el trabajo conjunto de los bomberos voluntarios de esa localidad y de Miguel Riglos.
Días atrás, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego había emitido un informe de alerta por peligro extremo de incendios entre el 30 de diciembre de 2025 y el 2 de enero de 2026. El reporte ubicaba a toda La Pampa dentro de la zona roja, debido al marcado ascenso de temperatura, la presencia de tormentas eléctricas aisladas y la elevada disponibilidad de material combustible, condiciones que favorecen la rápida propagación del fuego.
El informe también advertía que los combustibles finos presentan valores asociados a una alta facilidad de ignición, mientras que los combustibles medios y gruesos dificultan las tareas de control, especialmente en sectores del oeste patagónico.
En ese contexto, la Federación de Asociaciones de Cuerpos de Bomberos Voluntarios de La Pampa había señalado que, entre el 26 y el 28 de diciembre, las intervenciones por incendios forestales se incrementaron de manera alarmante, aunque dentro de un escenario previsto por las condiciones ambientales.
El director de Defensa Civil, David García, había informado días atrás que hasta el domingo se habían quemado aproximadamente 83.000 hectáreas en distintos focos registrados en zonas de Santa Isabel y Jacinto Arauz. No obstante, aclaró que se trata de una estimación preliminar, ya que existen limitaciones para la toma de imágenes en áreas con nubosidad o visibilidad reducida. Además, explicó que el escenario responde a una “combinación perfecta” de altas temperaturas, abundante material combustible y viento, factores que elevan significativamente el riesgo de incendios forestales.